‘Soy feliz en construcción’: obrero Sergio Mendoza

Cerca del semáforo de la calle 74 y la Avenida Roosevelt, en Jackson Heights, Queens, estaba Sergio Mendoza vistiendo una camisa y un pantalón manchados de pintura. Sinónimo de trabajo duro en construcción. Mendoza esperaba que los carros cruzaran para continuar con camino luego de un día de trabajo.

Hace aproximadamente 15 años la ciudad de Nueva York recibió con las puertas abiertas a Mendoza. “El tiempo ha pasado muy rápido”, dijo Mendoza mientras bajaba la mascarilla de su rostro.

“Cuando llegué me recibieron unos amigos que se vinieron para esta ciudad un poco antes que yo, no tenía a nadie más en este país”, dijo Mendoza. Toda su familia se encuentra en México.

Por muchos años Mendoza tuvo un trabajo inusual, pero que ha sido el sustento de miles de inmigrantes. “Mi primer empleo fue ir a la parada para buscar empleo en construcción y demolición”, dijo Mendoza en tono de voz cómico.

“La parada a la que yo iba a buscar trabajo quedaba en Westchester y nunca me sucedió nada, era muy segura”, dijo Mendoza, a que le tocó ir a lugares recónditos en medio de temperaturas extremas, aunque nunca le importó.

Mendoza ya tenía experiencia previa trabajando en el área de la construcción. “Mi padre es contratista en México y desde ‘morrito’ yo trabajaba con él”, dijo Mendoza mientras esperaba que el semáforo cambiara de color.

“Yo conseguí mi primer trabajo estable en construcción gracias a un amigo de otro amigo”, dijo Mendoza. Su primer documento para trabajar fue el que obtuvo después de tomar las clases OSHA de seguridad en construcción.

La carpintería, la pintura y la cerámica son las áreas de interés en la construcción para Mendoza. “Crear me hace feliz y mi trabajo me lo permite, nada me hace más alegre que ver el resultado final”, dijo Mendoza sonriendo.

“Ahora mi único familiar en este país es un primo que se dedica a trabajar con piedras y vive en New Jersey, de resto toda mi familia vive en México y nunca he dejado de extrañarlos”, dijo Mendoza agachando la mirada.

La pandemia afectó a Mendoza. “Me fue mal, pero ya me estoy recuperando, el trabajo está volviendo a la normalidad”, dijo Mendoza, quien se ha apliccado todas las vacunas de Moderna.

“Yo estaba trabajando en un hospital, pero decidieron dividirnos, ahora estoy trabajando en condominios y es muy tranquilo”, dijo Mendoza feliz por su estabilidad laboral.

A Mendoza le agrada su profesión y le encanta esta ciudad. “Yo volvería a Nueva York las veces que sea necesario, porque el que no arriesga no gana”, termina diciendo Mendoza. Le agradece a Dios por el despertar en cada mañana.

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